El cambio climático es el problema más complejo del siglo XXI, el aumento acelerado de Gases Efecto Invernadero en la atmósfera, consecuencia de la quema de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo, producto de la industrialización, junto con los procesos de deforestación que han acompañado el desarrollo insostenible, están generando una alteración en el sistema climático global, ocasionando graves impactos sociales, económicos y ambientales. El derretimiento de los glaciares, el aumento del nivel del mar, la desertificación de los suelos, la escasez de agua y alimentos, el aumento en la intensidad y frecuencia de los eventos hidrometereológicos extremos y la pérdida de biodiversidad, son algunas de las evidencias que confirman que el clima está cambiando y que es necesario actuar de inmediato para hacer frente a esta realidad.

Teniendo en cuenta que las causas del cambio climático están directamente relacionadas con las actividades humanas, la educación sobre este fenómeno debe facilitar a las comunidades y ciudadanos, la identificación y transformación de prácticas insostenibles, esto implica promover un cambio en los patrones de consumo y en los estilos de vida que están basados en producción excesiva de gases efecto de invernadero.

Los sistemas de educación necesitan ser redireccionados e incluir el tema de cambio climático, desarrollando contenidos y metodologías que creen capacidad en la sociedad para la adaptación y mitigación al cambio climático. Los procesos educativos desde los escenarios formales, no formales e informales deben abordar las causas, consecuencias y soluciones de este fenómeno.

Los impactos del cambio climático son ya visibles, algunos se pueden predecir y otros son desconocidos. Estos impactos se manifestarán de forma diferente en diversas partes del mundo y los países latinoamericanos debemos crear capacidades para promover soluciones locales y prácticas de adaptación y mitigación ajustadas a las condiciones geográficas, económicas, sociales y culturales.